Keukenhof: un día entre millones de flores

Si hay un lugar que tenía que estar en Buscando flores por el mundo, era Keukenhof.

Lo visité en mayo de 2023 y, aunque había visto cientos de fotos antes de viajar, estar ahí fue otra cosa.

Keukenhof está en Lisse, en los Países Bajos, a unos 40 kilómetros de Ámsterdam. Son más de 32 hectáreas de jardines donde cada primavera florecen millones de bulbos. El tulipán es, sin dudas, el gran protagonista, pero cuando empezás a caminar aparecen narcisos, jacintos, muscaris y muchísimas otras flores, con combinaciones de colores que cambian prácticamente en cada sendero.

Y eso fue justamente lo que más me impresionó: no hay un solo jardín para ver.

Caminás unos metros y cambia todo. Los colores, las formas, las alturas, las variedades. Hay sectores mucho más clásicos, otros llenos de color, zonas alrededor del agua, árboles enormes, pequeños caminos y rincones donde inevitablemente te volvés a detener.

Dicen que Keukenhof puede recorrerse en tres o cuatro horas.

Nosotros entramos cuando abrió y nos fuimos cuando cerró.

Y aun así, durante todo el día seguimos encontrando algo nuevo para mirar.

Para alguien que trabaja con flores, es imposible caminar por ahí sin prestar atención a las combinaciones. Hay mezclas que jamás se me hubiera ocurrido hacer, tulipanes de formas y colores completamente diferentes y canteros donde todo parece casual, aunque claramente está pensado hasta el último detalle.

Además de los jardines exteriores, hay varios pabellones con exposiciones florales. Ahí la experiencia cambia otra vez: aparecen variedades distintas, arreglos, flores de corte y presentaciones que hacen que puedas pasar horas mirando detalles.

También está el molino, uno de los puntos más reconocibles del parque. Desde esa zona se puede hacer un pequeño paseo en barco por los canales que atraviesan los campos que rodean Keukenhof. Si tienen tiempo, vale la pena hacerlo porque permite ver el paisaje desde otro lugar.

Obviamente también hay restaurantes, puestos para comer, tiendas y venta de bulbos. Para una persona fanática de las flores, salir de ahí sin querer llevarse algo es bastante difícil.

Pero más allá de la cantidad de flores, lo que más recuerdo es la sensación de estar caminando todo el día y no cansarme de mirar.

Cada vez que creía que ya había visto el sector más lindo, aparecía otro.

Keukenhof abre solamente durante unas semanas al año, coincidiendo con la temporada de floración de primavera, por eso si están pensando en ir conviene organizar la visita con tiempo, consultar las fechas de apertura de ese año y comprar las entradas anticipadamente.

Y una recomendación que después de haber ido mantengo: si pueden, entren temprano. A primera hora hay menos gente y esos primeros momentos caminando por los jardines se disfrutan muchísimo.

A Keukenhof muchas veces lo llaman “el jardín de primavera más lindo del mundo”.

Después de haber pasado un día entero ahí, no voy a discutirlo.

Lo visité en mayo de 2023,

Mari🌷